Mallorca tiene una relación con el vidrio soplado que se remonta a principios del siglo XVIII. Lo que empezó como un pequeño horno autorizado por el Ayuntamiento de Palma en 1719 se ha convertido en una tradición artesanal que sigue viva tres siglos después, con talleres donde los maestros vidrieros trabajan frente al fuego exactamente igual que lo hacían sus antepasados.
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ToggleNo es una tradición museificada. Las fábricas de vidrio de Mallorca siguen produciendo piezas a diario, se pueden visitar, y en algunas puedes ver el proceso completo: desde la masa incandescente a 1.100°C hasta el objeto terminado en manos del artesano. Es una de esas experiencias que no aparece en las guías turísticas convencionales pero que deja huella.
Si estás organizando una visita a la isla y buscas algo diferente a las playas y las rutas de senderismo, las fábricas de vidrio son una parada que merece la pena.
Historia del vidrio soplado en Mallorca
Todo comienza en 1719, cuando un joven vidriero llamado Blas Rigal, procedente de la Corona de Aragón, se instala en Mallorca y solicita permiso al Ayuntamiento de Palma para construir un horno de vidrio. El permiso se lo concede Don Gaspar de Puigdorfila, y la financiación corre a cargo de un comerciante catalano-aragonés apellidado Gordiola.
Así nace la saga Gordiola, que durante más de 300 años y ocho generaciones ha mantenido el oficio del vidrio soplado en la isla. Es la fábrica de vidrio más antigua de Mallorca y una de las más antiguas de España en funcionamiento continuo.
Durante los primeros dos siglos, la fábrica estuvo en Palma. En 1973 se trasladó a las afueras de Algaida, donde hoy se encuentra el taller, la tienda y el Museo del Vidrio. El traslado permitió ampliar las instalaciones y abrir el proceso al público.
En paralelo, en 1964 la familia Tortella fundó Lafiore, otra fábrica de vidrio soplado que ha seguido un camino diferente: fusionar la técnica tradicional con el diseño contemporáneo. Mientras Gordiola mantiene un perfil más clásico, Lafiore trabaja con vidrio reciclado y líneas de producto más modernas.
Ambas representan las dos caras de una misma tradición: el respeto por la técnica ancestral y la adaptación al presente.
Gordiola: tres siglos de fuego y vidrio
La fábrica de Vidrios de Arte Gordiola está en la carretera de Palma a Manacor, a la altura del kilómetro 19, en el municipio de Algaida. Es visitable de lunes a sábado, y la entrada al taller y al museo es gratuita.
Lo que hace especial la visita es que puedes ver a los artesanos trabajando en directo. Los maestros vidrieros se sitúan frente a hornos que alcanzan los 1.100°C, recogen la masa de vidrio fundido con cañas metálicas y la van moldeando soplando y girando con herramientas que apenas han cambiado en siglos.
Cada pieza se hace a mano, y eso se nota. Las pequeñas irregularidades, las burbujas de aire atrapadas, el brillo particular del vidrio soplado artesanalmente: todo eso son señas de identidad, no defectos. En la base de cada pieza queda el puntill, la marca donde la caña se separó del objeto. Los vidrieros de Gordiola lo consideran el «ombligo» de la pieza.
El Museo del Vidrio ocupa la planta superior del edificio y exhibe piezas de la producción histórica de Gordiola junto con vidrio de otros centros del mundo. Es pequeño pero bien cuidado, y permite entender la evolución del oficio a lo largo de los siglos.
Gordiola lleva fabricando vidrio soplado en Mallorca desde 1719. Es la fábrica de vidrio más antigua de la isla, con más de 300 años de historia y ocho generaciones de la misma familia al frente. La visita al taller y al museo es gratuita.
Lafiore: tradición con diseño contemporáneo
La fábrica Lafiore se encuentra en S’Esgleieta, una pequeña localidad entre Palma y Valldemossa. Fue fundada en 1964 y desde entonces ha apostado por una línea que combina la técnica del vidrio soplado con un enfoque de diseño más actual.
Una de las características que diferencian a Lafiore es su trabajo con vidrio reciclado. La materia prima procede en gran parte de envases recuperados, que se funden y transforman en piezas nuevas. Es un proceso que añade un componente de sostenibilidad sin sacrificar la calidad del producto final.
Su catálogo incluye desde las clásicas aceiteras mallorquinas (un objeto funcional que se ha convertido en símbolo de la isla) hasta jarrones, copas, lámparas y elementos decorativos con líneas limpias y colores vibrantes.
La visita a Lafiore incluye la posibilidad de ver el taller en funcionamiento y una tienda-showroom donde se expone toda la colección. El espacio en sí está cuidado con un criterio estético que encaja con la filosofía de la marca.
Qué es el vidrio soplado y cómo se trabaja
Para quien no haya visto el proceso nunca, la técnica del vidrio soplado tiene algo de hipnótico. El procedimiento básico no ha cambiado sustancialmente desde la antigüedad:
- Fusión. La arena de sílice, mezclada con fundentes como carbonato sódico y cal, se funde en un horno a temperaturas superiores a 1.100°C hasta obtener una masa viscosa e incandescente.
- Recogida. El artesano introduce una caña metálica hueca en el horno y recoge una porción de vidrio fundido en la punta. Esta masa brilla con un color naranja intenso.
- Soplado y moldeado. Soplando por el extremo opuesto de la caña, el vidriero crea una burbuja en el interior de la masa. Luego, combinando el soplado con movimientos de rotación, pinzas y moldes, va dando forma al objeto. La gravedad y la temperatura son aliadas y enemigas al mismo tiempo: hay que trabajar rápido antes de que el vidrio se enfríe y pierda maleabilidad.
- Recocido. Una vez terminada la pieza, se introduce en un horno de recocido que la enfría lentamente durante horas. Un enfriamiento demasiado rápido crearía tensiones internas que harían que el vidrio se fracturase.
Todo el proceso, desde la recogida hasta el corte final, dura apenas unos minutos para piezas pequeñas. Pero esos minutos condensan años de aprendizaje.
Información práctica para visitar
Gordiola (Algaida):
- Dirección: Ctra. Palma-Manacor, km 19. Algaida.
- Horario: lunes a sábado, de 9:00 a 18:00 (verano) / 9:00 a 17:00 (invierno). Domingos cerrado.
- Entrada: gratuita (taller + museo + tienda).
- Tiempo estimado de visita: 45-60 minutos.
- Desde Porto Cristo: unos 40 minutos en coche.
Lafiore (S’Esgleieta):
- Dirección: Ctra. Esporles, s/n. S’Esgleieta (Esporles).
- Horario: lunes a viernes, de 10:00 a 17:00. Sábados de 10:00 a 14:00.
- Entrada: gratuita.
- Tiempo estimado de visita: 30-45 minutos.
- Desde Porto Cristo: unos 55 minutos en coche.
Ambas fábricas son accesibles y adecuadas para visitar con niños, aunque conviene mantener distancia de los hornos por seguridad. Son un plan perfecto para combinar con otras visitas culturales en la isla.
Si te interesa seguir descubriendo la oferta cultural de Mallorca más allá de las playas, te recomendamos nuestro artículo sobre un recorrido por los museos de la isla, donde encontrarás desde arte contemporáneo hasta historia local.
Preguntas frecuentes sobre las fábricas de vidrio en Mallorca
¿Cuál es la fábrica de vidrio más antigua de Mallorca?
Gordiola, fundada en 1719 en Palma y actualmente ubicada en Algaida. Lleva más de 300 años en funcionamiento y ocho generaciones de la familia Aldeguer-Gordiola al frente. Es una de las fábricas de vidrio soplado más antiguas de España.
¿Se puede ver cómo hacen el vidrio soplado?
Sí, tanto en Gordiola como en Lafiore se puede ver a los artesanos trabajando en directo durante el horario de visita. El proceso completo (fusión, soplado, moldeado) es visible desde la zona habilitada para el público. No hace falta reserva previa.
¿Qué diferencia hay entre Gordiola y Lafiore?
Gordiola mantiene un perfil más clásico y tradicional, con piezas que siguen los diseños históricos de la fábrica. Lafiore apuesta por un enfoque contemporáneo, trabajando con vidrio reciclado y líneas de diseño actuales. Ambas usan la técnica de soplado manual, pero el resultado estético es diferente.
¿Es una buena visita para hacer con niños?
Sí, a la mayoría de niños les fascina ver cómo se transforma una masa incandescente en un objeto reconocible en cuestión de minutos. Es una experiencia visual muy impactante. Solo hay que tener precaución con la distancia a los hornos y supervisar que no toquen las piezas en la tienda.


