Hay un momento que se repite con casi todos los niños que entran en Dinosaurland, y llega antes de lo que uno espera. Van caminando entre pinos, distraídos, y algo del tamaño de un autobús gira la cabeza hacia ellos y ruge. Ahí se acaba la conversación con los padres y empieza la visita de verdad.
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ToggleEsta guía está escrita desde ese lado: no qué hay en el parque, sino qué le va a gustar a tu hijo según la edad que tenga. Qué dinosaurio le va a marcar, qué actividad le va a enganchar, cuánto vais a tardar de verdad y las cosas que los padres que ya han venido harían distinto la segunda vez.
Lo básico, en treinta segundos
Dinosaurland es un parque de dinosaurios al aire libre en Porto Cristo, Mallorca, con más de 100 réplicas a tamaño real de unas 40 especies repartidas por un pinar. El recorrido se hace a pie, es llano y autoguiado, dura alrededor de hora y media e incluye una zona de excavación para niños y un show en directo. La entrada de adulto cuesta 18,50 €online y la infantil, de 3 a 12 años, 12,50 €; los menores de 3 años entran gratis. Funciona especialmente bien entre los 4 y los 10, aunque hay cosas para cada edad.
Por qué funciona con niños
Lo que engancha no es el número de piezas, es que se muevan. Muchas de las réplicas son animatrónicas: llevan sensores que se activan cuando alguien se acerca, y entonces mueven la cabeza, abren la boca y rugen. Un niño no distingue eso de estar delante del animal.
El recorrido también ayuda. Es autoguiado y libre, sin grupo ni guía marcando el ritmo, así que se para donde se quiere, se salta lo que aburre y se vuelve atrás las veces que haga falta. Con niños pequeños, lo de volver atrás pasa siempre: hay un dinosaurio que les gusta más que el resto y quieren verlo otra vez antes de irse.
Y es un recorrido a pie entre árboles, con sombra buena parte del camino, no una sucesión de salas cerradas. En verano eso se nota.
Qué dinosaurio le va a gustar según la edad
Aquí está la parte que ninguna guía cuenta y que decide cómo sale el día. No todos los dinosaurios funcionan igual a todas las edades, y saberlo de antemano ahorra disgustos.
De 2 a 4 años: los grandes y tranquilos
A esta edad impresiona el tamaño, no los dientes. El Titanosaurio de veinte metros se ve desde lejos y es el que más señalan con el dedo: es tan grande que no da miedo, solo asombro. Funcionan igual de bien el Brachiosaurus y el Diplodocus, herbívoros de cuello largo y movimientos lentos.
El Triceratops suele ser el favorito de los más pequeños. Tiene cara de animal conocido, cuernos que se pueden señalar y contar, y no hace nada amenazante.
Con los carnívoros grandes conviene ir avisando: «ahora viene uno que ruge». A muchos les encanta; a algunos no, y el aviso cambia por completo la reacción.
De 5 a 8 años: la edad de oro
Esta es la franja para la que el parque parece diseñado. Ya conocen los nombres, ya tienen favoritos antes de llegar y quieren comprobar si el de verdad se parece al del libro.
El Tyrannosaurus rex es el que todos buscan, y verlo a tamaño real reordena la idea que tenían. El Velociraptor les sorprende por lo contrario: es mucho más pequeño de lo que las películas les habían hecho creer, y esa conversación — por qué el cine lo agrandó — da para todo el camino de vuelta.
Y luego están los que descubren aquí y no conocían: el Stegosaurus con sus placas, el Ankylosaurus acorazado con la maza en la cola, o el Parasaurolophus, con esa cresta hueca que funcionaba como un instrumento.
De 9 a 12 años: los datos y las rarezas
A esta edad ya no vale con que sea grande: quieren saber por qué. Es el momento de las fichas de cada especie, de comparar tamaños y de las preguntas difíciles.
Aquí gana el Spinosaurus, con su vela dorsal y su vida medio acuática, y el Compsognathus, que del tamaño de un pollo obliga a replantearse la idea entera de «dinosaurio». El Pteranodon da pie a la conversación de que los reptiles voladores no eran dinosaurios, que es justo el tipo de matiz que a esta edad encanta.
La lista completa de las especies del parque, con la ficha de cada una, está en la sección de dinosaurios. Mirarla en casa antes de venir convierte la visita en una búsqueda del tesoro.
Adolescentes
Llegan diciendo que esto es para niños y acaban haciendo fotos. Con ellos funciona darles algo que hacer: que lleven ellos el plano, que busquen las especies menos conocidas, que decidan la ruta. El plano se entrega en taquilla y también está en el mapa del parque.
La Explorer Zone, donde cuesta sacarlos
La Explorer Zone es una recreación de campamento paleontológico donde los niños excavan buscando restos de fósiles, con juegos y puzles educativos. Está incluida en la entrada.
Es, con diferencia, la zona donde más tiempo se quedan. Un niño de seis años puede pasar cuarenta minutos ahí sin levantar la cabeza, y conviene contarlo en la planificación en lugar de pelearse con ello. Si la visita se está haciendo larga, dejar la Explorer Zone para el final resuelve el problema: se acaba cuando toca irse.
Funciona sobre todo entre los 4 y los 10. Los más pequeños disfrutan igual aunque no entiendan qué están buscando, porque el atractivo es cavar.
El show del Ranger, y el aviso que agradecerás
Varias veces al día hay un show en directo conducido por el Ranger, en castellano y en inglés. Los horarios se anuncian en el parque el mismo día, así que lo primero al entrar es mirar a qué hora toca y montar el recorrido alrededor.
El aviso: el raptor se mueve entre el público y llega a subir las escaleras de la grada. A la mayoría de los niños les fascina y es el momento que más recuerdan. A algunos de dos a cuatro años les impresiona demasiado. La solución es sencilla y funciona: con los más pequeños, sentarse en las filas de atrás. Desde ahí se ve todo y nadie tiene que salir corriendo.
Decirles antes lo que va a pasar también ayuda más de lo que parece. Un niño avisado se ríe; uno sorprendido, a veces no.
Cuánto dura de verdad
La visita completa está calculada en alrededor de hora y media: el recorrido entero entre los dinosaurios, el rato en la Explorer Zone y el show del Ranger.
Dicho esto, con niños la cuenta cambia, y casi siempre hacia arriba. Entre las paradas para mirar dos veces el mismo dinosaurio, las fotos, la excavación y el show, hay familias que se plantan en las dos horas largas sin darse cuenta. Y hay quien lo recorre en cuarenta minutos, porque el circuito es libre y cada uno lo hace a su ritmo.
Si venís con niños pequeños, la recomendación es no encadenarlo con otro plan grande el mismo día. Una actividad por la mañana y playa por la tarde sale mucho mejor que dos visitas seguidas.
Lo que conviene llevar
Calzado cómodo y listo: el camino es llano y se va perfectamente en chanclas. Gorra y agua en verano, aunque haya sombra en buena parte del recorrido. Y la crema solar puesta desde casa, que dentro nadie quiere pararse a ponerla.
El camino está adaptado, así que se hace sin problema con carrito y con silla de ruedas. Hay aseos con cambiador, y el aparcamiento es gratuito y está en la propia entrada, aunque en julio y agosto se llena a media mañana.
Sobre la comida: se puede entrar comida y bebida propias, pero dentro del recinto no hay zona habilitada para comer. Las mesas de picnic están fuera. Dentro del parque está el Raptor Café, con bebidas y snacks, y Fried Fossils, la parada de refrescos y espiripapas — las patatas en espiral que acaban pidiendo casi todos los niños —. Y en la entrada y salida está el Dinoburger, con smash burgers, ensaladas y menú infantil con regalo incluido.
Si aún les queda cuerda
En el mismo recinto, a un paseo de un par de minutos, están las Cuevas dels Hams. Se entra con pase horario, la visita dura una hora y hay 20 °C constantes todo el año, que en agosto se agradece.
Para los niños el momento es el lago subterráneo Mar de Venecia, con el agua completamente quieta y su espectáculo musical, y las formaciones que dan nombre a la cueva: unos anzuelos finísimos que empiezan a crecer hacia abajo y en un punto se curvan y vuelven a subir.
Dos avisos antes de decidir: a las cuevas no se puede entrar con carrito — hay una zona junto a la taquilla para dejarlo — y el recorrido tiene 217 escalones de subida y 148 de bajada. Con niños que ya caminan bien no es problema; con bebés en brazos, sí conviene pensarlo.
Entradas y precios
La entrada de 13 años en adelante cuesta 19,50 € en taquilla y 18,50 € online. La infantil, de 3 a 12 años, 13,50 € y 12,50 €. Los menores de 3 años entran gratis, hasta dos por cada acompañante mayor de 18 años.
Comprar por la web ahorra un euro por entrada y es la única vía de ahorro para el público general. Una familia de dos adultos y dos niños paga 62 € comprando online.
Si queréis añadir las cuevas, la entrada combinada Dinos & Caves cubre las dos instalaciones el mismo día por 26 € de adulto y 20 € de niño online. El detalle completo de tarifas y descuentos está en entradas, precios y cómo reservar.
🎟️ Compra tus entradas en tickets.dinosaurland.es y ahorra 1 € por entrada. Los días de apertura cambian según el mes: el calendario actualizado está en fechas y horarios.
Cinco cosas que harían distinto la segunda vez
De lo que cuentan las familias que repiten, esto es lo que más se oye:
- Mirar la hora del show nada más entrar y montar el recorrido alrededor, en lugar de descubrirlo a mitad de camino.
- Dejar la Explorer Zone para el final. Si se hace al principio, cuesta el doble sacarlos de ahí y el resto del parque se recorre con prisa.
- Venir a primera hora en julio y agosto. Menos calor, menos gente en el show y aparcamiento sin dar vueltas.
- Enseñarles las fichas de las especies en casa. Un niño que llega buscando al Ankylosaurus vive otra visita.
- No encadenar dos planes grandes el mismo día. El parque por la mañana y playa por la tarde es el orden que mejor aguanta todo el mundo.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad merece la pena llevar a los niños?
Desde los 2 años ya lo disfrutan, porque lo que impresiona es el tamaño y el movimiento. La franja donde más se aprovecha es de 4 a 10 años, que es cuando funcionan a la vez los dinosaurios, la zona de excavación y el show.
¿Es lo mismo Dinoland que Dinosaurland?
Sí, mucha gente lo busca así. El nombre correcto del parque de dinosaurios de Mallorca es Dinosaurland, y está en Porto Cristo, en la carretera Ma-4020 hacia Manacor, kilómetro 11.
¿Cuánto dura la visita con niños?
Alrededor de hora y media contando el recorrido, la Explorer Zone y el show del Ranger. Con niños pequeños que se paran mucho, calculad algo más: el circuito es libre y cada familia lo hace a su ritmo.
¿Los dinosaurios se mueven?
Muchos sí. Son animatrónicos con sensores que se activan al acercarse el visitante: mueven la cabeza, abren la boca y emiten sonido. Es lo que más recuerdan los niños.
¿El show asusta a los niños pequeños?
A la mayoría les fascina, pero el raptor se mueve entre el público y sube las escaleras de la grada. Con niños de 2 a 4 años, sentarse en las filas de atrás y avisarles antes de lo que va a pasar resuelve el 90 % de los sustos.
¿Qué calzado hay que llevar?
El que os resulte cómodo. El recorrido es llano y se hace perfectamente en chanclas o en zapatillas, así que no hace falta calzado especial.
¿Se puede entrar con carrito de bebé?
Sí. El recorrido está adaptado, también para sillas de ruedas, y hay aseos con cambiador. A las Cuevas dels Hams no se puede entrar con carrito: hay una zona junto a la taquilla para dejarlo.
¿Cuánto cuesta para una familia?
Dos adultos y dos niños pagan 62 € comprando las entradas online. Con la combinada que añade las Cuevas dels Hams, 92 €. Los menores de 3 años no pagan.
¿Hay que comprar las entradas por adelantado?
No es obligatorio, pero online sale un euro más barato por entrada y en julio y agosto evita la cola de taquilla a media mañana.
¿Se puede comer dentro del parque?
Se puede entrar comida y bebida propias, aunque dentro del recinto no hay zona habilitada para comer; las mesas de picnic están fuera. Dentro del parque hay cafetería y la parada de Fried Fossils, con refrescos y espiripapas, y en la entrada y salida está Dinoburger, con menú infantil.
¿Qué se puede hacer después?
La playa de Porto Cristo está a cinco minutos en coche y es de agua poco profunda, así que encaja bien como plan de tarde. Y las Cuevas dels Hams están en el propio recinto, sin moverse del sitio.
Lo que se llevan
De un día como este los niños no se llevan datos. Se llevan una escala: la primera vez que entienden, de pie y con el cuello estirado, lo que quiere decir veinte metros.
Eso no se aprende en un libro, y por eso dura. Las entradas están en tickets.dinosaurland.es.




