T-Rex-New

Tyrannosaurus Rex

familia

Familia

saurisquio

tiempo

Era

Cretácico tardío, hace 65 millones de años

¿Dónde vivió?

Colorado, Montana, Nuevo México, Wyoming, Alberta

dieta
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peso

Peso

9.000Kg

altura

Altura

5,2m

largo

Longitud

12m

El Tyrannosaurus rex es el dinosaurio más famoso que ha existido, y también uno de los peor contados. Buena parte de lo que «todo el mundo sabe» sobre él viene del cine y lleva treinta años desmentido.

En esta ficha tienes lo que sostiene la paleontología actual: cuánto medía de verdad, la fuerza real de su mordida, por qué tenía esos brazos, a qué velocidad podía moverse y qué se sabe de su inteligencia. Con los estudios que lo respaldan, para que puedas comprobarlo.

Cuánto medía y cuánto pesaba

Un T. rex adulto medía entre 12 y 13 metros de largo y pesaba entre 6 y 9 toneladas, según el ejemplar y el método de estimación. Para hacerse una idea: el largo de un autobús urbano y el peso de un camión cargado.

La altura es donde más confusión hay. La medida que usan los paleontólogos es la altura a la cadera, unos 4 metros, porque el animal caminaba con el cuerpo en horizontal, la cola extendida hacia atrás como contrapeso y la cabeza por delante. Esa es la postura correcta. Las cifras de cinco metros o más que circulan vienen de las reconstrucciones antiguas, las de los museos del siglo XX, que lo ponían erguido sobre las patas traseras apoyando la cola en el suelo. Esa postura nunca existió.

El ejemplar más completo que se conoce se llama Sue, se encontró en Dakota del Sur en 1990 y está en el Field Museum de Chicago. Conserva alrededor del 90 % del esqueleto y mide 12,3 metros. Otro ejemplar, Scotty, hallado en Saskatchewan, es el candidato a más pesado, con estimaciones que rondan las 8,8 toneladas.

La mordida más fuerte de cualquier animal terrestre

Aquí los números sí son espectaculares, y no hace falta exagerarlos.

El estudio de Bates y Falkingham (2012), que reconstruyó la musculatura del cráneo por ordenador, estimó una fuerza de mordida de entre 35.000 y 57.000 newtons en los dientes posteriores. Es la mordida más potente medida o estimada en cualquier animal terrestre, vivo o extinto. Un cocodrilo marino, que tiene la mordida más fuerte de los animales actuales, se queda alrededor de 16.000.

Hay además una prueba física preciosa. Erickson y su equipo (1996) analizaron marcas de mordedura en la pelvis fosilizada de un Triceratops y calcularon, a partir de la profundidad de las perforaciones, una fuerza de unos 13.400 newtons en un solo diente.

Esa potencia le permitía hacer algo que casi ningún depredador puede: romper hueso y tragarlo. Se han encontrado coprolitos — excrementos fosilizados — con fragmentos de hueso triturado dentro.

En cuanto a los dientes, tenía entre 50 y 60, con forma de plátano y bordes serrados. El mayor que se conoce mide unos 30 centímetros, pero contando la raíz: la parte que asomaba fuera de la encía era de unos 15. Si te interesa cómo funcionaban esas dentaduras, lo desarrollamos en los dientes de los dinosaurios.

Los brazos cortos: la pregunta que todo el mundo hace

Medían alrededor de un metro y tenían dos dedos. En un animal de doce metros, parecen un error de diseño. Y son, con diferencia, lo que más preguntan los niños en el parque.

Lo primero que sorprende es que no eran débiles. El húmero es grueso y las marcas de inserción muscular son enormes para su tamaño: las estimaciones apuntan a que cada brazo podía levantar del orden de 200 kilos. Un brazo pequeño, pero de halterofilia.

Para qué los usaba sigue en debate, y las hipótesis principales son tres. Sujetar a la presa contra el suelo mientras mordía. Ayudarse a incorporarse desde tumbado, que para ocho toneladas no es trivial. O una función relacionada con el apareamiento.

Hay una cuarta idea, más reciente y bastante elegante, que propuso Kevin Padian en 2022: que los brazos se redujeran precisamente para quitarlos de en medio. Si varios tiranosaurios se alimentaban del mismo cadáver, unos brazos largos quedaban al alcance de las mandíbulas de los demás, y una mordida de 35.000 newtons no perdona. Brazos cortos, menos amputaciones.

Lo que está claro es la lógica de conjunto: toda la especialización del animal se fue a la cabeza. Un cráneo de metro y medio con esa musculatura necesita compensación en alguna parte, y los brazos fueron lo que se sacrificó.

¿Corría de verdad? La velocidad real del T. rex

Esta es la respuesta que más ha cambiado, y la que más cuesta aceptar a quien creció con las películas.

Un T. rex adulto no podía correr. El estudio de Sellers y su equipo (2017) simuló el esqueleto completo sometido a las fuerzas de la carrera y el resultado fue que los huesos de las patas se habrían fracturado antes de alcanzar velocidades altas. No es que no quisiera: la física no se lo permitía. Su velocidad máxima queda en torno a 20 km/h, un paso muy vivo sin fase de vuelo, sin momento en que las dos patas dejen el suelo a la vez.

Un trabajo posterior de Van Bijlert y colegas (2021) calculó su velocidad de paseo preferida a partir de la mecánica de la cola, que funcionaba como un muelle: alrededor de 4,6 km/h. Casi exactamente el ritmo al que camina una persona.

Esto no lo convierte en un animal lento para su liga. A veinte por hora atrapaba sin problema a los grandes herbívoros de su ecosistema, que tampoco eran velocistas. Y los juveniles sí eran rápidos: más ligeros y de patas proporcionalmente más largas, ocupaban un papel ecológico distinto al de los adultos. Sobre quién sí corría de verdad, lo contamos en el dinosaurio más rápido descubierto hasta la fecha.

Olfato y vista: los sentidos donde era excepcional

Si la velocidad es donde peor sale parado, los sentidos son donde arrasa.

Tenía bulbos olfativos enormes en proporción al cerebro, de los mayores entre todos los terópodos conocidos. Olfateaba a distancias muy largas, que es como se localiza tanto una presa como un cadáver.

Y tenía visión binocular, algo poco común entre dinosaurios. Sus ojos miraban hacia delante en lugar de a los lados, lo que da percepción de profundidad y permite calcular distancias. El estudio de Kent Stevens (2006) estimó un campo binocular de unos 55 grados, superior al de un halcón actual.

Esa combinación — olfato de carroñero y vista de cazador — es la de un depredador oportunista competente, que es lo que la evidencia sostiene.

¿Era inteligente? El debate sigue abierto

Aquí conviene no adelantarse, porque es un tema vivo y con dos posiciones enfrentadas.

En 2023, la neurocientífica Suzana Herculano-Houzel publicó una estimación de recuentos neuronales según la cual el T. rex habría tenido del orden de tres mil millones de neuronas en el telencéfalo, en el rango de un babuino. Eso implicaría capacidades como el uso de herramientas o la transmisión cultural. La noticia dio la vuelta al mundo.

En 2024, un equipo amplio liderado por Kai Caspar publicó una refutación detallada: sostenía que el volumen endocraneal se había sobreestimado (buena parte de la cavidad la ocupaban senos y vasos, no cerebro) y que los métodos de extrapolación no eran válidos. Su conclusión sitúa la cognición del T. rex en el rango de los reptiles actuales, cocodrilos y lagartos grandes.

Hoy la postura mayoritaria es la segunda. Lo honesto es decirlo así: era listo para ser un reptil, con un cerebro grande comparado con otros dinosaurios de su tamaño y unas áreas sensoriales muy desarrolladas. De ahí a resolver problemas como un primate hay mucho trecho.

¿Tenía plumas?

La respuesta corta es: probablemente algunas, y probablemente no las que imaginas.

A favor están sus parientes. El Yutyrannus, un tiranosauroide chino de nueve metros, se encontró con plumón filamentoso conservado, igual que el más pequeño Dilong. Si primos cercanos y de buen tamaño tenían plumas, es razonable pensar que el linaje las conservaba.

En contra hay evidencia directa del propio T. rex. Bell y su equipo (2017) describieron improntas de piel de varias zonas del cuerpo — cuello, cadera, cola — y todas muestran escamas, no plumas.

La reconstrucción que concilia ambas cosas es la que manejan hoy la mayoría de paleontólogos: crías y juveniles con plumón, que perderían al crecer, y adultos mayoritariamente escamosos, quizá con algún resto de plumas en la espalda o el cuello. Tiene sentido térmico: un animal de ocho toneladas retiene calor sin ayuda. El tema completo está en dinosaurios con plumas.

Qué comía

Carne, y en cantidad. Sus presas documentadas incluyen grandes herbívoros de su ecosistema: el Triceratops y los hadrosaurios como el Edmontosaurus.

Y la prueba de que cazaba activamente — y no solo carroñeaba — es de las más bonitas de la paleontología: se han hallado vértebras de Edmontosaurus con un diente de T. rex incrustado y hueso cicatrizado alrededor. El hueso solo se regenera si el animal sobrevive. Ese hadrosaurio fue mordido por un T. rex vivo, escapó y sanó.

Dicho esto, también comía carroña cuando la encontraba, como hacen todos los grandes depredadores actuales. El debate "cazador o carroñero" que se planteó en los años noventa está cerrado: era las dos cosas, que es lo normal. Más sobre dietas prehistóricas en qué comían los dinosaurios.

Cómo vivía

Los esqueletos adultos aparecen cubiertos de cicatrices, y muchas de las marcas en el cráneo encajan con dientes de otro T. rex. Se pelaban entre ellos, seguramente por territorio, comida o pareja. Sue, el ejemplar de Chicago, muestra costillas rotas y soldadas, y daños importantes en la mandíbula.

Sobre si cazaban en grupo, la evidencia es sugerente pero no concluyente: hay yacimientos con varios individuos juntos, lo que podría indicar comportamiento social o simplemente que murieron en el mismo sitio.

Y una cuestión abierta que se puede ver en el propio parque. El Nanotyrannus se describió como un género propio de tiranosaurio pequeño, pero una parte importante de la comunidad sostiene que esos fósiles son T. rex juveniles. Tenemos las dos piezas en el recorrido, así que se pueden comparar de una a otra: es una de esas discusiones que se entienden mucho mejor de pie delante de los dos animales que leídas.

Cómo se descubrió

El primer esqueleto lo encontró Barnum Brown en 1902, en la formación Hell Creek de Montana. Tres años después, en 1905, Henry Fairfield Osborn le puso el nombre que conocemos: Tyrannosaurus rex, "lagarto tirano rey".

Desde entonces se han recuperado alrededor de cincuenta ejemplares, un número altísimo para un gran depredador. Esa abundancia es la que permite estudiar su crecimiento: se sabe que pegaban un estirón brutal en la adolescencia, ganando del orden de 600 kilos al año entre los 14 y los 18, y que rara vez pasaban de los 30.

Y al final de todo llega el asteroide. El T. rex fue uno de los últimos grandes dinosaurios sobre la Tierra: estaba vivo el día del impacto que cerró el Cretácico, hace 66 millones de años. La historia entera, en cómo se extinguieron los dinosaurios.

El T. rex de Dinosaurland

Una cosa es leer que medía doce metros y otra es ponerse debajo.

En Dinosaurland tenemos un Tyrannosaurus rex a tamaño real, animatrónico: lleva sensores que se activan cuando alguien se acerca, y entonces mueve la cabeza, abre la boca y ruge. Es la pieza delante de la que más tiempo se para la gente, y la que provoca la reacción que los padres acaban grabando con el móvil.

Está en un recorrido al aire libre entre pinos con más de 100 dinosaurios a tamaño real de unas 40 especies, en Porto Cristo, Mallorca. Se puede comparar con el Triceratops al que cazaba, con el Velociraptor — mucho más pequeño de lo que las películas hicieron creer — y con el Spinosaurus, el otro gigante carnívoro. Las fichas de todas las especies están en la sección de dinosaurios.

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Preguntas frecuentes sobre el Tyrannosaurus rex

¿Cuánto medía el T-Rex?

Entre 12 y 13 metros de largo y unos 4 metros de altura a la cadera. Caminaba con el cuerpo en horizontal y la cola extendida hacia atrás, no erguido: las reconstrucciones antiguas que lo ponían de pie apoyando la cola son incorrectas.

¿Cuánto pesaba el Tiranosaurio Rex?

Entre 6 y 9 toneladas según el ejemplar. Scotty, hallado en Saskatchewan, es el candidato a más pesado, con estimaciones en torno a las 8,8 toneladas.

¿Por qué el T-Rex tenía los brazos tan cortos?

No se sabe con certeza, pero medían alrededor de un metro y no eran débiles: podían levantar del orden de 200 kilos cada uno. Las hipótesis principales son sujetar a la presa, ayudarse a levantarse del suelo y el apareamiento. Una propuesta de 2022 sugiere que se redujeron para no quedar al alcance de las mandíbulas de otros tiranosaurios al comer en grupo.

¿A qué velocidad corría el T-Rex?

No corría. El estudio de Sellers (2017) concluye que la carrera le habría fracturado los huesos de las patas. Su velocidad máxima rondaba los 20 km/h, en un paso rápido sin fase de vuelo, y su velocidad de paseo era de unos 4,6 km/h, parecida a la de una persona.

¿Era inteligente el T-Rex?

Era listo para ser un reptil. Un estudio de 2023 lo situó en niveles de primate, pero una refutación de 2024 demostró que el volumen cerebral estaba sobreestimado y devolvió su cognición al rango de los cocodrilos y los grandes lagartos actuales. Esa es hoy la postura mayoritaria.

¿Qué fuerza tenía su mordida?

Entre 35.000 y 57.000 newtons según las reconstrucciones musculares, la mayor de cualquier animal terrestre conocido. Podía romper hueso y tragarlo: se han encontrado excrementos fosilizados con fragmentos triturados dentro.

¿Cuántos dientes tenía y cuánto medían?

Entre 50 y 60, serrados y con forma de plátano. El mayor conocido alcanza los 30 centímetros contando la raíz; la parte visible fuera de la encía medía unos 15.

¿Qué comía el Tiranosaurio Rex?

Grandes herbívoros de su ecosistema, como el Triceratops y los hadrosaurios. Se han encontrado vértebras de hadrosaurio con un diente de T. rex incrustado y hueso cicatrizado alrededor, lo que prueba que cazaba presas vivas. También comía carroña cuando la encontraba.

¿Tenía plumas el T-Rex?

Probablemente plumón de cría y juvenil, y piel escamosa de adulto. Sus parientes Yutyrannus y Dilong aparecieron con plumas, pero las improntas de piel del propio T. rex descritas en 2017 muestran escamas.

¿Cuándo y dónde vivió?

En el oeste de Norteamérica, hace entre 68 y 66 millones de años, al final del Cretácico. Sus fósiles aparecen en Montana, Wyoming, Colorado, Dakota del Sur, Nuevo México, Alberta y Saskatchewan.

¿Cuánto vivía un T-Rex?

Rara vez pasaba de los 30 años. Crecía muy deprisa en la adolescencia, ganando del orden de 600 kilos al año entre los 14 y los 18.

¿Se puede ver un T-Rex a tamaño real en Mallorca?

Sí. En Dinosaurland, en Porto Cristo, hay un Tyrannosaurus rex a tamaño real y animatrónico que se mueve y ruge cuando te acercas, dentro de un recorrido con más de 100 dinosaurios.

El rey, con matices

El T. rex no era el dinosaurio más grande, ni el más rápido, ni el más listo. Era el que tenía la cabeza más letal que ha existido sobre cuatro o dos patas, y a eso subordinó todo lo demás, brazos incluidos.

Quizá por eso sigue ganando. Ciento veinte años después de que Barnum Brown sacara el primer hueso de Montana, nadie le ha quitado el nombre.

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